Los acufenos presentan gran variedad de causas, algunas muy frecuentes y otras no tanto. Como no son una enfermedad por sí mismos, sino que son más bien un síntoma, muchas enfermedades del oído pueden presentarlo como un síntoma asociado, por lo que sus causas pueden ser a veces sencillas mientras que en otras ocasiones pueden ser muy complicadas.
La exposición a ruidos fuertes suele ser una de las causas frecuentes de los acúfenos, como pueden ser ejemplos los provenientes de música elevada como en los conciertos, también armas de fuego, motocicletas, aspiradoras y maquinaria ruidosa en general capaz de producir ruidos de intensidad elevada. Razón por la cual, las personas que se encuentran expuestas a niveles intensos de ruido deben prevenir padecimientos del oído utilizando protección adecuada.
Las causas de los acufenos pueden ser categorizadas en otológicas o óticas, es decir, causadas por circunstancias propias de los oídos, y en causas no otológicas o extraóticas las cuales son ajenas a este órgano.
Dentro de las causas relacionadas al oído, puede encontrarse cualquier enfermedad relacionada a estos, por ejemplo perforaciones de la membrana, timpanoesclerosis, otoesclerosis, presbiacusia (pérdida de la capacidad auditiva a altas frecuencias), otitis, lesiones cómo el síndrome de Menière, la cual se encuentra dentro de los tipos de cortipatías que afecta el órgano del oído llamado Corti, barotrauma, entre otros problemas del oído. También, dentro de las causas relacionadas con el oído, se encuentran problemas relacionados con el oído externo, como obstrucciones, tapones de cera, tapones epidérmicos, etc.
Por lo general los acufenos objetivos no son de origen otológico, sino que el ruido es producido por otras áreas del cuerpo, lo que permite que puedan ser escuchados por el especialista al examinar a los pacientes, en el caso de los acúfenos pulsátiles, su origen suele deberse a factores vasculares o circulatorios.
Dentro de las causas ajenas al oído que pueden provocar acufenos, algunas pueden ser la contractura cervical, el hiper o hipotiroidismo, déficits de vitaminas, problemas vasculares como la hipertensión arterial y la vasculitis, enfermedades infecciosas (sífilis, meningitis, etc.), complicaciones hematológicas como la anemia, tumores, enfermedades degenerativas, traumatismos del cráneo, uso de fármacos como la Aspirina, Ibuprofeno, algunos antibióticos, diuréticos, antisépticos, antiinflamatorios, quimioterápicos y metales pesados como el plomo, el mercurio y otros. Incluso, pueden ocasionar acufeno los trastornos de la mandíbula y problemas dentales.
Como los acufenos suelen estar relacionados con el sistema nervioso, pueden conllevar aumento del estrés, o viceversa, una persona en gran situación de estrés que padece un acufeno puede ver un incremento en este síntoma, por lo que se recomienda disminuir el estrés para mitigar el efecto del acufeno.
También es posible que ciertos hábitos de consumo incidan en el padecimiento empeorándolo, por ejemplo el fumado, el consumo de alcohol, de cafeína, por lo que otra de las recomendaciones para quienes tienen acufenos es cuidar de sus hábitos de forma que eliminen o disminuyan sustancias que pueden afectar la intensidad del acúfeno.
Sigan leyendo aqui: Acufeno – Posibles Tratamientos